miércoles, 20 de junio de 2018

APRENDERAS (WIlliam Shakespeare)


APRENDERÁS...
Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas... Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado...

Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas...

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma....

Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian. Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía...

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos... Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar...

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve...

Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados. Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias...

Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica. Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte. Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza...

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel. Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo...

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles. Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más. ¡Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla!

William Shakespeare



jueves, 7 de junio de 2018

La basurita en el ojo


La basurita en el ojo.
Muchas veces analizamos y traducimos la vida y a quienes nos rodean desde nuestra propia óptica, desde nuestro registro genético. Es imposible no recordar las tardes de pelota en la vereda de vainillas, en verano, cuando tu papa se hacia un gorrito con un pañuelo, cuatro nudos en las puntas, y jugaba simulando un equipo de 11 jugadores, hasta que ambos caían rendidos al piso.

El recuerdo (filmado en 8MM) de tu mama trayendo la bandeja con leche chocolatada y galletitas, con una aspirina y el termómetro cuando estabas en cama con fiebre, vuela y se posa en libro que estas leyendo y desaparece, perdiéndose en una tormenta de letras que no puede ser domada ni por el capitán mas experto e intrépido.

Es inevitable no reflejarte en tus padres cuando se enojaban contigo por alguna travesura al momento de enojarte, ahora con tus propios hijos. Sientes, como lo sentían ellos, ese especial aguijoneo de inocencia en sus ojos, esos de “vaca mirando pasar el tren” de la cual tanto te hablaron y que nunca alcanzaste a encontrar cuando viajabas “al Centro”, a ver una película con tus viejos (que dicho sea de paso, era toda una ceremonia y todo tenia otro gusto, hasta el mani con chocolate que te compraban dentro del cine).

La vida se encuentra plagada de esas imágenes, que se guardaron en el disco rigido del corazón y mente, y son el filtro constante al bombardeo de lo cotidiano, idéntico a lo que la atmosfera resulta en elemento de protección a la Tierra.
Ese filtro es el que se interpone al momento de analizar y traducir personas y situaciones que nos rodean. Y, cumpliendo su funcion, no deja pasar (quizás) toda la información esencial que deberías recibir. A veces te protege, como lo hace la atmosfera con nuestro planeta. Otras, te susurra un consejo inadecuado y te daña, dado que censura la realidad, exponiéndote a una lluvia de impiadosos meteoritos, dejándote como la piel de la Luna.

Todo eso, junto pero no mezclado, es lo que planta mojones en tu camino. Y ante lo implacable de la realidad y lo avasallante de los recuerdos se incrusta, con oportunismo casi suizo, una basurita en el ojo. Que con sus dientes dientes afilados e instinto depredador, carcome tus ojos hasta desmoronarlos.

Y con el mismo ojo del medico, pero con un titulo que recibiste por muchos años juntos, me preguntaste si estaba bien. Y esquivando los oídos atentos de nuestros hijos, complice del registro, los recuerdos y los malos filtros, te respondo: “No es nada, es una basurita en el ojo”.

Cuantas veces la tuve y cuantas veces la imagine, difícil de discernir e imposible de confesar. Maldita basurita en el ojo……




martes, 5 de junio de 2018

No te rindas (Mario Benedetti)



No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.
no te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
– Mario Benedetti


lunes, 4 de junio de 2018

Tormentas de chocolatada


Llega un momento en la vida en que uno necesita parar la pelota, mirar la cancha y pensar. Llega ese momento en el cual uno revisa todo el camino andado y analiza la ruta recorrida.
Llega ese momento en el cual comienzan a tener importancia cosas que, si bien antes las tenian, ahora se pegan a la "mira" sin dejarte ver mas alla.
Siempre es bueno ver el bosque y no el arbol, pero por momentos necesitas ser tu propio leñador, y derribar ese gran pino para construir algo diferente, mas personal, mas manual y artesanal.
Es alli cuando, revisando el ruteo de tu gps, te encontras con que recorriste muchos desvios, algunos por obligacion, otros por inercia, otros porque la misma ruta te llevaba, y no sabias bien porque.

Lo unico claro, siempre clarisimo, son los mojones en el camino. Esos que alguien enterro tan profundo que nunca pudiste obviar en ver, y seguir.
Es en ese magico momento en el cual te das cuenta que no hay nada mas importante que la sonrisa de los que amas, con el brillo de sus miradas complices de todas tus tropelias, culpables de todas las cosas buenas que te ocurren.

Dicen que hay delitos por accion y por omision. Dicen que amor es accion, pero omision tambien. Porque omiti y sigo omitiendo todo aquello que me hizo y me hace mal, apañado por la complicidad de los que, con un guiño, te dicen "dale pa' delante".

Y asi, omitiendo, logre dar amor a quienes me rodean. Porque aquello que te hace bien, les hace bien a ellos. Y aprenden a sentirse amados por el simple acto de omitir, de anular aquello que se empeña en arrancarte la cascarita de una vieja herida.

Todo en ese magico momento, en un suspiro, en un parpadeo. Por eso, me empeño en poner en camara lenta todos los buenos momentos, para poder disfrutarlos como puedo, como quiero, pero muy despacito. Y poder gozarlos como esas ricas galletitas que comias cuando eras chico, haciendolas navegar en el medio de una feroz tormenta en una gran taza de leche chocolatada......