Probablemente no pueda contarte nada nuevo, o seas arquitecto recibido. Pero hoy, más que nunca, me vuelvo a convencer que la vida (y particularmente una familia) tiene mucho de construcción. Ladrillos, cal y cemento siempre están presentes.
Nacemos únicos, con limites marcados y precisos dados por nuestro ser y personalidad. Somos una habitación donde sus ventanas son nuestros ojos, y la puerta de ingreso nuestro corazón y mente.
El nacimiento marca la incorporación a una estructura principal. Armado como esos juegos de ensamble (me encantan las casas modulares hechas de containers!), en algún momento fuimos sumados a una estructura principal, nuestra propia familia.
Por los avatares de la vida, un día quisimos ser nuestros propios arquitectos.
Nuestro proceso de construcción se inicia con dos espacios principales, y pasamos gran parte de nuestros días sumando habitaciones. Nuestros hijos son las principales comodidades de esta gran vivienda.
Aclararlo suena redundante, pero que nuestra atención como padres (y constructores) este cooptada totalmente por esa tarea, hace muchas veces que nos perdamos de los pequeños momentos.
Si, ya lo sé, no me lo recuerdes…. Construir no es tarea sencilla. Hay que tener en cuenta cálculos matemáticos, de carga, de suelos. Hasta el color con el que te gusta pintar por fuera y por dentro tu propia casa. Pisos, ventanas, adornos, todo es parte de lo que exige atención las 24 horas del día, todos los días de tu vida. Hasta tenes que tener en cuenta los desagües, para eliminar todo lo que puede dañar esa construcción!!!!
Muchas veces proyectaste, rehiciste planos, cambiaste cueritos de canillas (eso denota mi edad, hace tiempo hay cierres cerámicos…..), pisos, ventanas. En algún momento tuviste que modificar habitaciones, pero tu impulso de constructor siempre sumaba, a pesar de los cambios.
Todo siempre se ve mejor en perspectiva. De vez en cuando, cruzás el umbral de tu casa, te parás en la vereda de enfrente (tu vecina, la que todo lo sabe, corre levemente la cortina y se pregunta que demonios estás haciendo) y la miras. Pensás: “Sí, esto es lo que quería. Tengo la casa en la que siempre quise vivir”. Paso el tiempo, trabajaste a destajo, perdiste algunos momentos preciosos. Pero sí, definitivamente lo lograste.
Un día, algunos de sus habitantes empiezan su propia carrera profesional. Vamos, quitémosle lo dramático, lo único insuperable es la muerte, no empecés a aflojarme..... Este nuevo arquitecto/a comienza a construir, sin dejar demoliciones detrás. Acordate, somos habitaciones bien definidas, y si la construcción es lo suficientemente estable, la misma queda en pie, sus ventanas y puerta de ingreso están ahí.
Y a medida que pasa el tiempo, los ojos, los corazones y mentes permanecen caprichosamente en el éter, con habitaciones vacías solo de muebles, llenas de gente.
En algún momento, practicando la arquitectura ya como hobbie, te encontrás dentro de una casa enorme, gigante, con silencios y ecos interminables, pero con muchas voces reflejadas en tus oídos.
Nuevamente, volvés a habitar solo las dos primeras habitaciones con las que empezaste a levantar tu casa. Y ahí nomás, cansado pero satisfecho de tu labor, empezás a prestarle atención a tus manos, las cuales se encuentran curtidas de tanto cemento, cal y ladrillos.
A mi me esta ocurriendo desde hace un tiempo, quizás a vos también. O te va a ocurrir, o te ocurrió. Y me llevo a preguntar y responderme:
- Vale la pena construir? Definitivamente sí.
- Como tengo las manos? Llenas de callos, pero tengo dos manos mas que ayudan a ponerlas nuevamente suaves, con mucha crema humectante.
- Se te pasaron momentos por alto? Si, algunos. Todos sabemos que construir necesita atenciones especiales.
- Cuán grande es tu casa? Mucho, casi te diría demasiado cuando las habitaciones se van quedando sin ocupantes.
- Tenés tiempo para disfrutarla? Hoy, por cuestiones especiales, tengo tiempo en exceso. Pero no reniego, lo considero un privilegio.
- Pensás en mas reformas, o incorporar más habitaciones? Ni ebrio ni dormido, me llego el tiempo de disfrutarla (y conservar intactas todas las partes de mi cuerpo.....)
- Cruzás la calle y la contemplas en perspectiva? Muchas veces, muchos días. Y es la casa que quería construir.
- Sentís nostalgia? Si mi respuesta queda entre nosotros, te lo cuento. Si, mucha, muchísima (varias son las veces que reviso los interminables videos y álbumes de fotos, si eso querías saber……)
Con una sonrisa en tu cara, nunca lo olvides: somos arquitectos, de la vida.
P.D.: Límpiese esa lagrimita grandulón......
